¿Prozac o Adidas?
Se trata de una toxicomanía que le sienta bien: le permite controlar su peso, aumentar su libido, mejorar el sueño, reducir la tensión arterial, reforzar el sistema inmunitario, le protege contra las enfermedades cardíacas e incluso contra algunos tipos de cáncer. Aunque tenga “dependencia”, su intoxicación de ejercicio le proporciona la sensación de manejar mejor su vida; exactamente al contrario de lo que sucedía con el tranquilizante.
El ejercicio es un tratamiento notable de la ansiedad… Un estudio realizado precisamente acerca de los beneficios de la bicicleta estática menos intenso que el cycling al que Bernard era adepto mostraba que, en efecto, la mayoría de los participantes experimentan un aumento de energía a la vez que se sientan más relajados. Este estudio constaba también que los efectos positivos siguen siempre presentes al cabo de un año, y que la mayoría de los participantes han elegido por ellos mismos continuar con dicha práctica de manera regular.

El éxtasis del corredor La depresión siempre está asociada a ideas negras, pesimistas, de desvalorización de uno mismo y los demás, que no dejan de dar vueltas a la cabeza: “Nunca lo conseguiré; de todas maneras, intentarlo no serviría de nada. No funcionará; soy feo (a); no soy inteligente; siempre me pasa lo mismo; no tengo remedio; no dispongo de suficiente energía, fuerza, coraje, voluntad, ambición, etc.; estoy en el fondo del agujero; no le gusto a la gente; carezco de talento; no merezco que nadie se interese por mi; no merezco ser amado (a); me encuentro mal, etc.”. Además de que son terribles e injustamente categóricas (como: “Siempre decepciono a todo mundo”, lo cual es evidentemente falso), suelen convertirse en algo tan automático que deja de percibirse hasta que punto son anormales y representan la expresión de una enfermedad del alma en lugar de una verdad objetivo.

Una de las características del esfuerzo físico prolongado e que permite precisamente detener, al menos de manera temporal, ese fluido incesante de ideas negras… La mayoría de los practicantes de jogging explica que al cabo de treinta minutos de esfuerzo sostenido entran en un estado en el que los pensamientos son espontáneamente positivos, e incluso creativos. Son menos concientes de ellos mismos y se dejan guiar por el ritmo del esfuerzo que los sostiene y arrastra. Es lo que se conoce como la “subida”, el éxtasis del practicante de jogging, y que solo alcanzan quienes perseveran durante varias semanas. Este estado, aunque es sutil, se torna a menudo adictivo. Son numerosos los joggers que no pueden, al cabo de un cierto tiempo, pasar sin sus veinte minutos de carrera, ni siquiera durante un solo día.

Adidas contra Zoloft Investigadores de la Universidad de Duke han realizado recientemente un estudio comparativo del tratamiento de la depresión mediante el jogging y mediante un antidepresivo moderno muy eficaz: el Zoloft… Otro estudio procedente de la misma Universidad de Duke ha demostrado que no es necesario ser joven ni gozar de buena salud para sacarle partido al ejercicio físico. En pacientes deprimidos de entre 50 y 67 años, el simple hecho de practicar treinta minutos de , sin correr, tres veces por semana, produjo al cabo de cuatro meses exactamente el mismo efecto que un antidepresivo. La única diferencia radicaba en que el antidepresivo aliviaba los síntomas con poco más de rapidez pero no más en profundidad. No solo el ejercicio físico regular permite curar un episodio de depresión, sino que probablemente también facilita el evitarlos. En una población de sujetos normales, los que hacían ejercicio al principio del estudio gozaban de manera neta de menos probabilidades de conocer un episodio depresivo en el transcurso de los veinticinco años siguientes.

Estimular el placer ¿A través de que misteriosos caminos tiene el ejercicio un impacto tal sobre el cerebro emocional? En primer lugar, claro está, tenemos efectos en las endorfinas, esas pequeñas moléculas secretadas por el cerebro y que se parecen mucho al opio y sus derivados, como la morfina y la heroína. El cerebro emocional contiene múltiples receptores para las endorfinas, que es, por otra parte, la razón por la que es tan sensible al opio, que da inmediatamente una sensación difusa de bienestar y satisfacción. (Climafit Entrenamiento personales) … cuanto más se estimula el mecanismo natural del placer de esta manera, más sensible parece tornarse. Y las personas que practican ejercicio de manera regular, obtienen más placer de las cosas pequeñas de la vida: de sus amigos, de su gato, de las comidas, de sus lecturas, de la sonrisa de alguien que pasa por la calle. Es como so resultase más fácil estar satisfechos. Por otra parte, obtener placer es justo el contrario de la depresión, que ante todo viene definida por la ausencia de de placer, más que por la tristeza. Sin duda por esta razón, la liberación de endorfinas tiene un efecto antidepresor y ansiolítico tan pronunciado.
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Cuando se estimula así el cerebro emocional, utilizando medios naturales, también se está estimulando la actividad del sistema inmunitario y favoreciendo la proliferación de las células asesinas naturales, convirtiéndolas en más agresivas contra las infecciones de las células cancerígenas.

El otro mecanismo posible resulta igualmente intrigante, añadiéndose a lo que ya hemos visto a propósito de la coherencia del ritmo cardiaco: quienes hacen ejercicio de manera regular cuentan con una variabilidad mucho mayor de ritmo cardíaco y más coherencia que quienes son sedentarios. Eso significa que su sistema parasimpático, el “freno” fisiológico, que induce a períodos de calma, es más sano y fuerte. Un buen equilibrio entre as dos ramas del sistema nervioso autónomo es uno de los mejores antídotos contra la ansiedad y los ataques de pánico. Todos los síntomas de la ansiedad tienen su origen en una actividad excesiva del sistema simpático: sequedad de boca, aceleración del corazón, sudores, temblores, aumento de la tensión arterial, etc. Como los sistemas simpático y parasimpático están opuestos, cuanto más se estimula el parasimpático, más se refuerza, como un músculo que se va desarrollando, y acaba bloqueando las manifestaciones de la ansiedad.

Las claves del éxito … ejercicio regular… la cantidad mínima que tiene un efecto sobre el cerebro emocional son veinte minutos de ejercicio tres veces por semana. … la duración parece tener importancia,… cuanto más severos son los síntomas de depresión y ansiedad, más regular e intenso debe ser el ejercicio. Cinco sesiones a la semana son preferibles a tres, y una hora de cycling cuenta más posibilidades de resultar eficaz que veinte minutos de marcha sostenible.

Hay que empezar con suavidad y dejar que el cuerpo nos guíe. El objetivo es entrar en el estado de fluir descrito por Csikszentmihalyi. Para esto basta con permanecer siempre al límite de las propias capacidades, pero no más allá. El límite de las capacidades es la puerta de entrada al estado de . Cuando aumentan las capacidades, como consecuencia natural del entrenamiento, siempre se estará a tiempo de correr más y más deprisa. Según este punto de vista, los estudios disponibles no diferencian entre las formas de ejercicio denominadas “aeróbicas”, como la carrera, natación, ciclismo, tenis etc., que tienen tenencia a dejar sin aliento, y con los ejercicios “anaeróbicos”, como la musculación. Bibliografía: Libro “Curación emocional” Autor:David Servan-Schreiberg